Un paseo por el Puerto de La Cruz.

                                                                   Puerto.

 El pequeño puerto en el que aún hoy se agolpan las barcas de los pescadores, recuerda las antiguas tradiciones de la ciudad, cuando la pesca constituía el principal recurso de la población, y la gente de mar desafiaba los peligros del Atlántico invocando la protección de la Santísima Virgen del Carmen o entonando cantos propiciatorios . El pequeño puerto conserva todavía el  encanto y el sabor de tiempos pasados, con sus blancas y multicolores barcas en la ribera y una simpática animación que se remueva  cada mañana.

                           

                                                             Casa de la Aduana.

En las cercanías del pequeño puerto se encuentra la famosa Casa de la Aduana, construida en 1620 por artesanos locales para el fundador de la ciudad, Don Juan Antonio Lutzardo de Franchy. Tras la erupción del Teide que destruyo el floreciente puerto de Garachico, la residencia privada del fundador fue arrendada para sede de la Aduana en 1706. Muy pronto, sin embargo, este servicio se traslado a Santa Cruz  de Tenerife, que poseía un puerto más grande y en condiciones de mantener un activo tráfico comercial. La restauración llevada a cabo hace unos veinte años le devolvió su antiguo esplendor, y hoy es un punto de atracción turística no solo por su interés histórico y artístico. diariamente se proyectan allí documentos fotográficos sobre la historia de las Islas Canarias, desde su origen hasta hoy en día.

                           

                                                                     Casa de Miranda.

A pocos pasos de la Casa de la aduana se halla la Casa de Miranda, una hermosa muestra de residencia tinerfeña del siglo XVIII. Sus propietarios estaban ligados con vínculos de parentesco a don Francisco de Miranda, prócer de emancipación de latinoamericana. También aquí se dan funciones con documentos fotográficos y audiovisuales sobre la historia de canarias y sus primitivos habitantes, los guanches.

                              

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