Menceyatos.

En Tenerife ( una de las islas más pura desde el punto de vista cultural ) los guanches se dividieron con el tiempo en nueve grupos, que se establecieron en regiones mas o menos separadas por la propia conformación orografica. Esta división la atribuyeron los cronistas antiguos a móviles políticos, concretamente a la revuelta que los nueve hijos de Tinerfe el Grande contra la centralización que este ejercía desde Adeje. Pero los modernos investigadores atribuyen esta división a causas más bien económicas y geográficas, sin que ello signifique la negación de una revuelta de carácter político. Lo cierto es que, a la llegada de los españoles, gobernaba un mencey en cada una de estas regiones, como atestiguan muchos documentos sin sospechas de legendarios.

Los nueve menceyatos eran: Taoro, Guimar, Abona, Adeje, Daute, Icod. Tacoronte, Tegueste. Anaga.

Un menceyato es, en resumen, una extensión de tierra enclavada dentro de una comarca natural bien definida, o bien, incluye dentro del mismo comarcas vecinas. Cuando menceyato y comarca natural coinciden, quiere decir que en aquel territorio encuentra satisfechas, el grupo humano que lo puebla, todas sus necesidades, entre las que están, después del agua, los pastos.

La sociedad guanche para llegar a  esas soluciones tan practicas, revela haber poseído un sólido orden interno que le permitiera la discusión primero y el acuerdo después, acuerdo aceptado y respetado por las demás partes, como en general debió haber sucedido. Pero al mismo tiempo demuestra un profundo conocimiento de la geografía, la más intima identificación entre el hombre y la tierra, manifiesta en tan sabia distribución del suelo, y que ha dado origen a los menceyatos.

                                                                 Volver    **Fuentes consultadas: D. Cuscoy. Domingo Lima Rodríguez