La mujer Guanche

Al contrario de lo que la gente pueda pensar, a pesar de que la sociedad guanche sea patriarcal, el papel de la mujer guanche tenía mucha importancia en la mayoría de los terrenos, que no quedó eliminado con la conquista, y que hoy en día el papel de la mujer y la madre en Canarias sigue siendo importante.

Aunque éste poder sea muy corriente en todas las islas, es mucho más importante en La Palma.

Ningún hombre valiente o de honor puede dirigirle la palabra a una mujer que este en algún lugar sola, a no ser que ella comience la charla. Existen dos posibles razones por las que se dice que actuaban así, una es algún posible tabú relacionado con la sangre de la menstruación o la posibilidad de ser un mecanismo para asegurar que se respeta a la mujer y su inviolabilidad.

En algunas islas, como Gran Canaria en la que se recuerda aún a la reina Atidama, son ellas las que aseguran la transmisión del poder real, tienen una herencia matrilineal. También en Gran Canaria se dio el caso de, después de la rendición del pueblo, confiaron los poderes y la legitimidad del pueblo a la hija del último Guanarteme y la entregan a los nuevos señores.

También existían "las amazonas" de La Palma, que eran conocidas como valientes guerreras o que llegaban a detectar el poder político. Algunos ejemplos son Garehagua que fue apresada en Tigalate por los herreños, quienes tuvieron que apuñalarle los pechos y matarla para defenderse de su bravura. Otra fue Guayafanta, una mujer hermosa con un cuerpo gigantesco que se enfrentó con los herreños cuando intentaron acosarla, derribando a uno que le perseguía y cogiéndolo del brazo estuvo a punto de arrojarse con el a un precipicio, pero los herreños le partieron las dos piernas, impidiendo así el acto.

Azuzara comentó también como, en una captura de palmeros echa por portugueses, se apresó una mujer: "que era de talla extraordinaria para una mujer y de la cual se decía que ella era la reina de una parte de ésta isla".

Torriani también comento que: "las mujeres iban por delante de los hombres en los combates y peleaban virilmente, con piedras y varas largas"

Aparte de éstas facetas la mujer guanche también tenía una alta consideración social, un papel activo en el trabajo agrícola, aparte de las tareas del hogar y cuidar a sus hijos, era venerada religiosamente, ya que era tallada en distintas figuras femeninas que simbolizan la maternidad y la fecundación, y también era especialmente defendida legislativamente, ya que en Tenerife y Gran Canaria se sancionaba al que faltara el respeto a la mujer. También ejercían la mayoría de los oficios de carpinteros, sogueros, y pintura.

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