“Día a Día”
Acababa de sonar la última de las doce campanadas y las agujas del reloj marcaban sus primeros pasos en el recién estrenado 2003. En todos los canales de televisión los presentadores de turno nos felicitaban el año y nos deseaban los mejores augurios para el nuevo año. No recuerdo en que canal fue, pero hubo un presentador que, apenas iniciado el año, empezó a hacer mención de los carnavales.
Tan sólo llevábamos un minuto en el nuevo año y ya empezaban a hablar de los carnavales, para lo cual aún quedaba más de mes y medio, ¿a qué venía tanta prisa? Y es que nos apuramos porque lleguen los acontecimientos. Apenas acaban las Navidades ya queremos que lleguen los carnavales, ¿y qué hacemos con los 40 ó 50 días que hay de por medio?. No vivimos la vida día a día, paso a paso, sino a saltos, de las Navidades saltamos a los carnavales, de los carnavales a la Semana Santa, de ahí a las Romerías, después ya queremos que llegue el verano y, en cuanto acabe el verano, ya estamos otra vez en Navidad. Así el año nos dura un suspiro.
Después echamos la vista atrás y nos sorprendemos de lo rápido que pasa el tiempo, pero es que somos nosotros los que corremos. Parece que sólo vivamos para las fechas señaladas y menospreciemos al resto de días que tiene un año. No le damos valor a todos y cada uno de los días de nuestra vida, cuando todos sabemos que sólo se vive una vez (exceptuando los budistas) y que cada día que pasa es un día que no se va a repetir. Entonces, ¿porqué queremos que los días pasen rápido? Los lunes queremos que la semana vuele para que llegue el viernes, ¿acaso cualquier día no puede ser especial para nosotros?.
Puede que sea la cultura occidental en la que vivimos inmersos la que nos haga vivir deprisa. Pero, estamos tan pendientes de lo que está por llegar que no nos percatamos de vivir lo que tenemos y, mientras, la vida se nos escurre como agua que quisiéramos retener dentro de un puño. Así que no tengamos tanta prisa por que pasen los días y disfrutémoslos, porque, quizás, cuando queramos hacerlo ya sea demasiado tarde.