“ Un pueblo llamado Vilaflor ”
Vilaflor es un municipio tinerfeño situado en la vertiente sur de la isla. Es el pueblo de España situado a mayor altitud y en el se encuentra “Pinogordo”, que es el mayor pino canario que existe. Pero, últimamente, Vilaflor no es noticia por ninguno de estos motivos, sino por el tendido de alta tensión que pretende atravesar sus montes. Un tendido eléctrico que confronta, desde hace tiempo, a UNELCO (empresa eléctrica), administraciones públicas y ciudadanos.
Desde hace años la demanda de consumo de electricidad en el sur de la isla ha ido creciendo, por lo que se veía venir que llegaría un momento en que dicha demanda no podría ser satisfecha por la red actual. Unelco, como toda empresa, donde lo importante es minimizar costes y maximizar beneficios, presentó el proyecto más cómodo y económico: tendido de torres de alta tensión hasta el sur de Tenerife atravesando los montes de Vilaflor. Lo cual supone todo un atentado ecológico, pero ¿acaso los árboles les dan dinero?
Vilaflor protestó, una protesta a la que se unió el resto de la isla. Se plantearon vías alternativas, de mayor coste económico pero de menor impacto medioambiental. La protesta ciudadana hizo despertar a las administraciones públicas, que, o estaban en fuera de juego, o no se querían dar por enteradas de la situación. Entonces se paralizó el proyecto.
Hace varias semanas, distintas regiones de la isla sufrieron cortes en el suministro eléctrico. Según Unelco ha sido debido a que no han podido atender toda la demanda o debido a averías. A mí me ha recordado a una película de mafiosos, como si estuviéramos en el Chicago de los años 20. Pero, en el S. XXI, en vez de partirnos las piernas, nos cortan la luz. Con la misma casualidad con la que antes se podía tener un accidente, ahora se puede tener una avería. Es su forma de presionar para que claudiquemos a sus intereses.
La patata caliente ha caído en manos del Cabildo, difícil papeleta les ha tocado, a ellos les toca decidir. Como políticos que son se han quitado el muerto de encima, y han decidido crear una comisión de expertos que analizará el proyecto de Unelco y las alternativas planteadas por los colectivos ecologistas. Con el dictamen de esa comisión de expertos, ellos podrán lavarse las manos ante la opinión pública, no olvidemos que el año que viene hay elecciones.
Los políticos tienen un desarrollado instinto de supervivencia, pero parece que sólo se les encienda la bombilla cuando ven elecciones próximas y sus cargos en peligro. Si los datos apuntaban a que con las redes actuales no se podría satisfacer la demanda en el futuro, ¿por qué no empezaron a buscar soluciones antes de que llegara el problema? Se podría haber llevado a cabo un mayor desarrollo de las fuentes de energía limpia, si presumimos del sol y de los alisios, que no sólo sea para estar morenos y hacer windsurf.
Se podrían haber llevado a cabo campañas de sensibilización para que la población fuera consciente del gasto eléctrico y redujeran el innecesario, evitando el despilfarro.
¿Cuántas veces tenemos que tropezar en una misma piedra para aprender?, si vemos la barba de nuestro vecino quemar, ¿por qué no ponemos la nuestra a remojar?
En los próximos meses sabremos que pasa con los montes de Vilaflor y, aunque poderoso caballero es don dinero, espero que más se valore el legado que la madre naturaleza ha dejado en Canarias, pues bastante lo hemos castigado ya.