DESDE MI
IGNORANCIA
JOAN CARALT DE LEÓN
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“Canarias ante la nueva Europa”
La futura constitución europea ha sido impulsado hace pocas fechas en Roma. En España habrá un referéndum en febrero de 2005 para aceptarla o no.
En este año se ha avanzado mucho en lo que respecta a la Unión Europea. Primero fue la incorporación de nuevos miembros y, ahora, el tema de la constitución. Además, se está negociando para la incorporación, en un futuro no muy lejano, de nuevos miembros, como es el caso de Turquía.
La Unión Europea supone un nuevo hábitat de convivencia, con sus ventajas y desventajas, sus oportunidades y amenazas.
Esta nueva situación afecta a Canarias. Últimamente se ha hablado mucho de los fondos de la Unión que hemos recibido en los últimos años, gracias a los cuales hemos podido mejorar nuestras infraestructuras, y que podrían ser desviados hacia los nuevos Estados miembro. El hecho de que Canarias haya sido considerada como “región ultra periférica”, con las ventajas que ello supone, ha sido “vendido” por nuestros políticos como una victoria. Es cierto que la situación geográfica de Canarias, tanto por su distancia respecto al continente europeo como por su condición de archipiélago, supone unos gastos que hemos de afrontar los canarios respecto al resto de ciudadanos europeos. Por lo que dicho reconocimiento, con las ventajas económicas que ello supone, es bien recibido para paliar el coste que implica la insularidad.
Ahora bien, me da la impresión de que para nuestros políticos, al igual que para nuestros empresarios, la mayor preocupación es poder seguir recibiendo ayudas de la Unión Europea como si fuera la panacea, más que el mejorar nuestra competitividad y los niveles de eficiencia en el uso de nuestros recursos. Es decir, esperan que les sigan dando el pescado, antes que coger una caña y aprender a pescar.
El turismo es el principal motor económico de Canarias. Un sector en el que en los últimos años han surgido nuevos competidores y que no está atravesando su mejor momento. Para contrarrestar dicha situación creo que se están llevando a cabo medidas equivocadas. Me refiero, al tan de moda, “todo incluido”, que, desde mi ignorancia, me parece “pan para hoy y hambre para mañana”. Tratar de competir vía precio me parece una política equivocada, pues tenemos todas las de perder ante competidores mucho más económicos, véase el caso de Turquía.
Desde el Cabildo se lanzó la campaña “Tenerife Amable”. Su propósito es el que los turistas perciban una diferenciación de Canarias respecto a otros destinos por nuestro buen carácter y trato con ellos.
Me parece una buena campaña, pues todo lo que suponga una diferenciación respecto a otros destinos mejorara nuestra competitividad, pues creo que ese es el camino que deberíamos seguir.
Pero, y ya no sólo hablando del sector turístico, sino de la economía canaria en general, deberíamos plantearnos una campaña que fuera algo así como “Canarias con formación”. Según datos del Ministerio de Educación recogidos en el libro “Qué será de nosotros, los malos alumnos”, Canarias es la Comunidad Autónoma española con mayores índices de fracaso escolar, sólo el 64’2 % de los alumnos finaliza la Enseñanza Secundaria Obligatoria (ESO). Es decir, un 35’8 % sólo tiene estudios primarios, o no tiene estudios, y una población sin estudios ni formación ve muy mermadas sus posibilidades de incorporarse al mercado laboral.
Desde mi punto de vista, la mejor manera de competir es estar bien formados, y creo que ese debería de ser el objetivo de los canarios para los próximos años. Son muchos los casos en que se ha tenido que traer personal de otros lugares porque en Canarias no había personal cualificado, después es muy fácil decir lo típico de “vienen de fuera a quitarnos el trabajo”.
Otro dato a considerar, no conozco la cifra en el caso de Canarias, es que sólo el 20 % de los españoles habla alguna lengua extranjera. Lo cual no deja de resultar contradictorio, teniendo en cuenta que la principal industria española es el turismo.
Por lo tanto, ante la nueva Europa que vamos a vivir en los próximos años no podemos esperar a verlas venir, sino que tenemos que prepararnos, formarnos y mejorar nuestra cualificación. Pues una población bien cualificada estará en mejores condiciones para poder buscar y aprovechar las oportunidades que nos ofrece y afrontar los restos que nos plantee la nueva Europa.
