EL FONÓGRAFO Y EL GRAMÓFONO:

 

 

     Thomas Edison fue el inventor de un aparato, el fonógrafo, que, en un principio, estaba destinado a ser máquina de dictado en oficinas. No grababa el sonido en discos, sino en un cilindro. La calidad de la audición no era buena, pero sentó las bases de la revolución sonora de la grabación. El primer registro sonoro de la historia está datado en 1877.

     Emile Berliner, en 1887, realizó otro experimento con un disco plano en vez de un cilindro. Se le llamó gramófono. El principio es el mismo que el de Edison, con algunas diferencias.

     Este sistema se denomina grabación mecánica. Es relativamente sencillo: las ondas sonoras golpean un diafragma ligerísimo de metal al que va unida una aguja que vibra con él y que está colocada sobre un disco de cera, laca metal u otra sustancia adecuada. Mientras éste va girando a velocidad constante, la aguja traza sobre él un surco describiendo las vibraciones que le comunica el diafragma. Si el diafragma recibe unas ondas con una frecuencia de una nota “la” de violin la aguja dibujará esa onda concreta sobre el disco.

     El sistema de reproducción sigue el proceso contrario: sobre un disco grabado la aguja deberá recorrer el surco y se moverà vibrando conforme a la configuraciòn de ese surco. Esas vibraciones son transmitidas al diafragama, que produce unas ondas en el aire con la misma frecuencia y por lo tanto con la misma altura. Ya está listo el sonido para ser escuchado, con la ayuda de un amplificador  que en un pricipio, consistía en una bocina cónica.  Los discos giraban a una velocidad constante de 78 revoluciones por minuto, impulsados por motores de muelle a los que había que dar cuerda. El material del disco era la baquelita, muy frágil, por lo que se rompían con facilidad.

                       Fonógrafos      

 

 

     Entre 1895 y 1869, el físico italiano Guillermo Marconi desarrolló un método para producir y recibir ondas electromagnéticas, pero fue en 1898 cuando se recibieron los primeros mensajes transmitidos a distancia. Tres años después las ondas cruzaban el Atlántico....   

      Las primeras transmisiones musicales tuvieron lugar en 1919, año de creación de la RCA(Radio Corporation of America). A partir de este momento empezaron a surgir las grandes cadenas, que tendrían un importante papel en el desarrollo de la música, programando actuaciones en directo, formando orquestas dirigidas por las mejores batutas del momento y emitiendo programas musicales educativos o de divulgación.

 

      En 1920 se sustituyó el ingenio mecánico por la grabación y reproducción eléctrica, en la que las vibraciones de la guja se convertían en impulsos eléctricos y se amplificaban con elementos electromagnéticos. Nació así el tocadiscos, con el que la potencia aumentó considerablemente y se pudo escuchar el sonido a un volumen mucho mayor que en los primeros gramófonos.

     Un paso mas en esta evolución tuvo lugar en 1948, año en que se sustituyó la baquelita por el vinilo, que era mucho mas resistente y que posibilitó además una velocidad menor de rotación –33 ó 45 revoluciones por minuto-  y la aparición del primer disco de larga duracion o longplay(LP).

     Fueron los alemanes los primeros que, durante la Segunda Guerra muncial, utilizaron cintas magnéticas para grabar sonidos, introduciéndose así el “sistema electromagnético” de grabación y reproducción (magnetofón y casete) en el que las ondas sonoras, convertidas en impulsos eléctricos, se imprimen en una cinta magnetizada de plástico o papel.

                                      Gramófono Berliner  

 

     En 1926, el inventor escocés Jhon L.Baird, logró captar la primera imagen reconocible de un rostro humano en movimiento. Así comenzó la era de la televisión, aunque su uso comercial no llegó hasta la década de 1940. Desde el principio la música popular predominó en las emisiones televisivas, tanto en programas de “variedades” como en otros más especializados. En la década de 1960 ya estaban de moda en España los programas musicales, grabados en play back, dirigidos a la juventud.

                                                                             

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