Participó activamente en la defensa de la isla cuando Castilla
inició la conquista en 1478. Es nombrado noble por el Guanarteme
(nombre que los aborígenes canarios daban al rey) y se traslada
al reino de Gáldar, al norte de la isla. En esa época la isla de
Gran Canaria estaba dividida en dos reinos, el sur Telde y el
norte, Gáldar. Lideró un destacamento ubicado en la zona norte
que ofreció gran resistencia al invasor en la montaña Doramas,
que actualmente lleva el nombre en su honor. Cosecha gran éxito
como caudillo del ejército canario, lo que le convierte en un
líder carismático entre la resistencia aborigen.
Doramas ganó
fama en la guerra, por lo que el capitán castellano Pedro de
Vera pone en marcha una campaña decisiva contra él, atacándolo
en los mismos lugares donde residía. El 20 de agosto de 1481 se
entabló una dura batalla en la región de Arucas en la que, tras
una intensa batalla, Doramas cayó herido de una lanzada,
falleciendo a continuación, según la tradición oral recogida por
diversos autores, dicha lanzada fue dada por el propio Pedro de
Vera por la espalda tras la derrota de un caballero castellano a
manos de Doramas en lucha singular. Su cabeza decapitada se
exhibió por la ciudad de Las Palmas, como escarmiento a la
población aborigen, concluida la batalla de Arucas el 30 de
noviembre de 1481 entre los guerreros del caudillo y las tropas
del general castellano Pedro de Vera. Seguidamente Gran Canaria
se incorpora el 29 de abril del año 1483 a la Corona de
Castilla.
Tras la guerra, en el bautizo a descendientes de ciertos
nobles se les concede un apellido en recuerdo de su origen
aborigen. A los descendientes de Doramas se les otorgó el
apellido Oramas, uno de los pocos de origen propiamente canario
que se conservan en la actualidad.
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