DANZAS RITUALES DE LAS ISLAS CANARIAS

 

     Las  danzas rituales son las manifestaciones musicales de nuestra cultura mas antiguas. Tienen un sentido mágico-religioso y en sus inicios se dedicaban a alabar y festejar a Dios.

 

     BAILE DE LA RAMA

 

     Tiene su orígen en  rituales aborígenes de invocación a la lluvia,  las

Harimaguadas (una especie de vírgenes vestales) golpeaban el mar con las ramas. Actualmente “La Rama” es un baile festivo que dura, en algunos casos, hasta seis horas, donde interviene todo el que lo desea, danzando a los sones de una banda de música que interpreta música con un rítmo trepidante a la comitiva que portan ramas de pino, laurel, poleo etc. que al final del recorrido son depositadas en las diferentes ermitas.

     Esta tradición se celebra en la isla de Gran Canaria, en las localidades de Agaete,Gáldar, Guía, Moya,Artenara y la Aldea de San Nicolás.

 

 

 

     LOS CABALLITOS DE FUEGO

 

    Se inspiran en la tradición catalana de “los caballets”, y se conocen también en La Palma como “Caballos Fuscos” en Fuencaliente, y “Caballos Fufos” en Tazacorte,donde se celebra esta manifestación durante la fiesta de San Miguel.

     Los danzantes se colocan unos caballos hechos de cartón y papel de colores y danzan girando alocadamente al compas de un pasacalle.

 

 

 

 

     LOS INDIANOS DE SANTA CRUZ DE LA PALMA

 

 

     La influencia de la cultura afrocubana con la cultura tradicional palmera se plasma en esta tradición de incierto origen que cubre literalmente de blanco las calles de Santa Cruz de la Palma cada año por Carnaval.

     Con polvos de talco y al ritmo de diversos sones cubanos, los palmeros adaptan la tradición de “manchar” a todo aquél que se ponga a tiro. La harina y los “huevos-talco” son símbolos de fecundidad, al igual que el arroz y el trigo se arroja sobre los recien casados.

     El origen de esta costumbre, según la tradición oral, refiere a  un cargamento de harina en mal estado traída en un barco llegado de Cuba en el siglo XIX. Sin embargo las manifestaciones encontradas en otros muchos lugares que hacen referencia a esta tradición hacen pensar en una raices mas complejas.

     Algunos piensan que, dáda la estrecha relación de la isla de La Palma con la Isla de Cuba, puede que esta costumbre se deba a  una influencia con rituales de blanqueo  de la piel de las comunidades “ñáñigas” incorporados a la cultura cubana por los descendientes africanos, que fue trasladada  y adaptada a La Palma por aquellos “indianos” que regresaron  a Canarias despues de vivir durante muchos años en Cuba.

 

    

 

     DANZA DE LAS CINTAS DE SAN PEDRO DE GÜIMAR

 

     La “Danza de Güimar” data desde el siglo XVIII, donde se conoce una carta de petición para formarla,dirigida al Sr. Juez Real, fechada en 1788.

     Suele salir esta danza en las procesiones de San Pedro (Patrón de Güimar), San Antón y la Virgen del Socorro (Copatrona de la Ciudad).

     Esta Danza está formada por doce niños (aunque en las primeras décadas del siglo XX la bailaban adultos), un hombre que porta el mástil o palo de la danza, donde al rítmo de la música se van enrollando y desenrrollando  las cintas de colores y el tamborilero que ejecuta un pausado “tajaraste” con tambor y flauta.

     La danza de las cintas, ya existían en localidades como Arico,Granadilla,

Vilaflor y alguna otra, en las cuales ya no queda ni su recuerdo.

 

 

 

   

 

      TAJARASTE DEL NIÑO

 

 

      Al son de una “Tajaraste” interpretado con cuerdas, se ejecuta durante la noche del 24 de Diciembre,en la misa del gallo y el 6 de Enero, una coreografía de alabanza al Niño-Dios.

      La mayor parte de estos “Bailes del Niño” (como se les conoce en diversos puntos de la geografía insular) son siempre ejecutados por hombres, dentro del templo.

      En Punta del Hidalgo (Tenerife) fue recuperada esta tradición y se sigue representando cada año en esta localidad de La Laguna.

 

 

 

 

     LAS LIBREAS DEL PALMAR

 

 

     En Tenerife Librea es sinónimo de procesión profana, donde intervienen diferentes elementos, siempre disfrazados con vestiduras estrafalarias, gigantes, cabezudos, músicos, danzantes, etc.

     En el caso de Las “Libreas del Palmar de Buenavista”, sus orígenes entroncan con las alegorías que acompañaban a las procesiones del Corpus Christi, suprimidas definitivamente por Carlos III en las últimas décadas del siglo XVIII, desviándose posteriormente hacia la víspera de la Virgen de la Consolación, patrona de El Palmar.

     En su tránsito de una festividad religiosa (Corpus) a otras fiestas patronales, las Libreas estuvieron vinculadas al carnaval como lo demuestran muchos de los elementos que la componen: utilización de velos, polvos y máscaras para ocultar el rostro, atuendos femeninos por parte de algunos bailarines, etc.

     Lo mas destacable actualmente de este ritual, es la presencia del “diablo” y la “diabla”, que llevan a sus espaldas tracas de pólvora, que ahuyentan y entretienen al numeroso público que se congrega para disfrutar de esta manifestación popular.

 

   

 

 

 

     LOS CARNEROS DE TIGADAY (EL HIERRO)

     LOS DIABLETES DE TEGUISE (LANZAROTE)

     LOS BUCHES DE ARRECIFE (LANZAROTE)

    

 

      En la Antigua Roma, a mediados del mes de Febrero, los “Luperci”, recorrían las calles desnudos, golpeando a ls mujeres con una tira de piel de macho cabrío sacrificado, denominada “la Februa”, con el objeto de propiciar la fecundidad a las mujeres estériles.

 

     Los Diabletes, los Buches y los Carneros, vienen de esta tradición histórica ligada a rituales de fecundidad.

    

     En El Hierro el ganado lanar, en especial el carnero, constituye un símbolo de identidad insular. En época de carnaval, varios jóvenes provistos con pieles de carnero y manchados de carbón, recorren las calles para asustar, manchar y tocar a los vecinos, que se hacen partícipes de este ritual del que se tienen pocas noticias de cómo llegó y arraigó en esta isla. A esta tradición se le llama “Los Carneros de Tigaday”.

     

     De igual forma que los carneros, “Los Diabletes de Teguise” utilizan el estómago de un cabrito (zurrón) atado al extremo de un palo, con el que se reparten los golpes que intentan evitar niños y mayores, cuando llega el Carnaval.

     La figura del diablo, junto con el ruido producido por los cencerros que acompañan la vestimenta, cumple una función purificadora contra los malos espíritus. Aunque actualmente esta tradición se aleja del ritual, (primero pagano y mas tarde adaptado a la liturgia cristiana), y se ha convertido en un divertimento carnavalesco.

  

     Los “Diabletes”, tuvieron sus comienzos durante la festividad del Corpus, una fiesta que en Canarias contaba con numerosos elementos demoníacos (como La Bicha o Tarasca, así como otros diablos que formaban cortejos rituales en diversas localidades del Archipiélago). La mayor parte de éstos se perdieron y dieron paso a otras tradiciones como las alfombras de flores.

    

     La adaptación marinera de Los Carneros y Los Diabletes se encuentra en el Puerto de Arrecife en la isla de Lanzarote, a través de la tradición de Los Buches. El elemento que hace referencia a la fecundidad viene expresado a través del buche de pescado inflado y secado al sol.

 

 

 

 

      EL BAILE DEL TAMBOR

 

     Esta danza está presente en cualquier celebración que acontece en la isla de La Gomera; fiestas familiares de todo tipo, donde se inclúyen los entierros de los niños (conociéndose por “Baile de los angelitos”) y durante las procesiones de los santos patronos locales.

     Al Baile del Tambor de La Gomera concurren todos aquéllos que quieran participar, fomándose dos filas enfrentadas de hombres y mujeres que avanzan y retroceden repitiendo pasos de punta y tacón al son del tambor y las chácaras, la cuales repiquetean contrapunteando el toque de tambor que consta de tres golpes fuertes y tres débiles. Los cantos que suelen ser romances de variada temática, son cantados por un solista, el cual comienza con un “pie de romance” que se repite coreado por los acompañantes.      

 

                                   Vengan aires de mi tierra

                                   Que los de aquí me dan pena.

    

                          

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