Coplas sobre el timple canario

 

Lindo timple de mi tierra

mi camellito sonoro,

ven conmigo a la parranda

y nunca me dejes solo.

 

Sube timplillo sube

que arriba mandas,

que tú eres el dueño

de la parranda. 

 

El timplillo que usted toca

siente como una persona,

unas veces canta y ríe

y otras veces gime y llora. 

 

Alcánzame Catalina

el timplillo y la guitarra,

que quiero cantar folías

a la sombra de una parra. 

 

En el hueco de mi timple

hay un canario escondido,

es un canario que canta

un canario enternecido. 

 

Voy a sacar la guitarra

la contra y el timplillo,

pa´ cantarte Maxorata

mis tonadas al oido.

 

Sobre las rubias arenas

de la hermosa tierra mía,

se oye el murmullo del timple

cuando canto la folías.

 

Con el timple de mi tierra

y el vino de Tacoronte,

cantan y bailan la isa

hasta los pinos del monte. 

 

Si el timple toca finito

las chácaras son sonoras,

bajo y tenor de tierra

que espera una nueva aurora.

 

Hasta el timple suena triste

porque le duele tu ausencia,

y se le nublan las cuerdas

para poderte cantar

lamentos de malagueña.

 

El timple llora en sus notas

por lo injusto de su suelo,

como no encuentra consuelo

sus tristes lágrimas brotan;

yo, como a nadie le importa

su angustia, me desespero. 

 

El timple es una guitarra

que se encogió de emoción,

cuando un canario cantaba

las penas del corazón. 

 

El timple toca folías

en las manos de mi padre,

y la mujer que las canta

es la buena de mi madre. 

 

Fue mi juguete de niña

mi singular camellito,

viejo timple de mi tierra

recio cual guanche bravío. 

 

Timple chiquito y querido

juguete de mi niñez,

amigo de juventud

alegría en mi vejez. 

 

¡Ay! Que te miro y te miro

y siempre acabo diciendo,

¿cómo caben siete islas

en tan pequeño instrumento? 

 

Fue mi juguete de niña

mi singular camellito,

viejo timple de mi tierra

recio cual guanche bravío. 

 

Timplillo de las islas

agudo y fino,

su trinar sobre el pecho

me pide vino. 

 

Las canciones marineras

se acompañan ellas sólas,

pues la guitarra es el viento

y el timplillo las olas. 

 

Con un timplillo

de cuatro cuerdas

y una guitarra,

canto las seguidillas

en tu ventana. 

 

Con la guitarra y el timple

se divierte el majorero,

comiendo gofio y jarea

al paso de los camellos. 

 

Alegra los corazones

y canta timple querido,

que al arrullo de tus sones

hasta las penas olvido. 

 

Si al alba suena un timplillo

despierta canario y canta,

que no hay razón pa´que calles

cuando le toca en el alma. 

 

Con el timple por pincel

pintaré la tierra mía

sobre el lienzo de tu cara

y con colores de folías. 

 

 © Los Gofiones 

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