LA ORILLA DE SANTA CRUZ:      ..ver fotos...

 

     En la orilla santacrucera de Añaza, donde va tomando forma la gran escultura del Auditorio de Tenerife, desembarcaron hace quinientos años, los conquistadores españoles. Allí plantó el Adelantado Fernández de Lugo la Cruz de la Conquista, que se conserva en la iglesia de la Concepción, y sobre la arena de la playa se celebró la primera misa, mientras los guanches contemplaban de lejos el rito religioso.

     Allí nació Santa Cruz de Tenerife en 1494.

     La ciudad fue creciendo lentamente a la orilla del mar y fueron sus habitantes gente muy modesta que sobrevivía de la pesca y de la agricultura y que se defendía de los corsarios y piratas gracias al castillo de San Cristóbal, ya desaparecido, sobre cuyas ruinas se construyó la actual plaza de España. Los pescadores de la ciudad se refugiaron en los barrios de El Cabo y Los Llanos, cuando el comercio, fomentado por el Puerto, tomó el centro histórico de la ciudad. Y los pescadores y sus barcas se apoyaban en la playa de Añaza, y sus productos buscaban ruta por el “camino de los pescadores” rumbo a La Laguna.Muchas industrias se habían asentado donde actualmente, como por arte de magia ha aparecido un espacio de ocio que es el “Parque Marítimo Cesar Manrique”, creación de este gran artista lanzaroteño, una de cuyas obras preside la plaza que, con aires de modernidad, sirve también de soporte de dos viejas construcciones: el castillo Negro y la Casa de la Pólvora, recueros de las viejas defensas de la ciudad.

     A cuatro pasos del Auditorio está la antigua ermita de la Virgen de Regla, a conde acuden todos los años, en día de fiesta, los antiguos vecinos de la zona que van allí al encuentro con el pasado, con nostalgias de un barrio querido.

     Esta era una zona poblada de molinos de viento que daban forma al gofio, al frangollo y a la harina que la ciudad necesitaba para su alimentación. Frente a uno de estos molinos y teniendo como testigo al castillo Negro, fue ejecutado en el siglo XIX, en este rincón de Santa Cruz, el pirata “Cabeza de Perro”, nacido en este municipio, que sembró el terror en los mares del Caribe.

     Allí estuvo, frenando las epidemias que nos llegaban del mar el antiguo Lazareto.

     Como telón de fondo, la Refinería de Petróleos, que se inauguró en 1930 y que poco a poco va dejando espacios urbanizables a la ciudad. Uno de los viejos tanques de la Refinería es hoy, por obra y gracia de los afanes de la cultura isleña, un centro importante para el arte.        (Gilberto Alemán)

                                                                                        al rinconcito