MÚSICA: EL ARTE DE SENTIR:
De todas las artes, la música es la más difícil de definir con palabras. De ella se sabe que nos acompaña desde la cuna (con las nanas) y a la tumba (con los requiens); que altera nuestro ánimo consolándonos, alegrándonos o exaltándonos; que cura nuestro cuerpo, como demuestra la musicoterapia; y que forma parte de nuestra condición humana, como el lenguaje, la risa y el llanto, el andar, el vivir......
Sabemos de sus causas y efectos, pero no de su esencia. La definición de “Música”podría ser “Una sucesión de sonidos, producidos por vibraciones, que tienen altura y timbre”. Pero carece de cuerpo, como la escultura y de color, como la pintura. Y a diferencia de la palabra, de la literatura, no tiene un significado preciso, no puede tenerlo, es invisible.
Manuel de Falla dijo “Error funesto es decir que hay que comprender la música para gozar de ella. La música no se hace para que se comprenda, sino para que se sienta”.
La música, la buena música, nos eleva por encima de nuestra condición, nos vuelve mejores.
Permitido está el razonar; pero es preciso también saber abandonarse sin resistencia a la oleada de las emociones que en nosotros suscita. Hay que saber escucharla con el corazón.