LUDWIG VAN BEETHOVEN   

 

                             (El último de los clásicos y el primero de los románticos)

                 

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 Nace este gran músico en Bonn, el 15 de Diciembre de 1770, y   muere en Viena, ciudad en la que residió la mayor parte de su vida, el 26 de marzo de 1827.

 

     Al igual que otros muchos grandes compositores de esos años, Beethoven provenía de una familia de músicos. Su padre Johann era un mediocre músico de la corte, y para compensar esta mediocridad como músico se dedicó a la bebida. Muy pronto se dio cuenta de las facultades musicales del pequeño y decidió darle clases de clavicordio y de violín, pensando en que su hijo pudiera ser un nuevo Mozart y así poder explotar sus cualidades. Falseó incluso, en dos años, la fecha de su nacimiento de manera que todo el mundo pensase que era mas niño prodigio.

 

     Cuando ya no supo mas que enseñarle, el padre de Beethoven puso a su hijo en manos de un amigo suyo y colega, y tan borracho como el, Pfeiffer. Muchas veces al volver a casa los dos amigos, bien entrada la madrugada y bebidos, despertaban a la criatura le levantaban y lo ponian a tocar. Fue un milagro, que estas clases dádas por dos borrachos, no acabaran con el interés por la música del niño.

 

     En la escuela, Beethoven era un niño retraído y solitario y en algunas ocasiones algo sucio. Llevaba bastante retraso en sus estudios en comparación con sus compañeros de colegio. Era muy torpe en Matemáticas y solamente aprendió a sumar. Sin embargo la genialidad y la fantasia vivian dentro de él, y cuando se encontraba a solas se sentaba ante el instrumento e improvisaba durante horas, cosa que no podía hacer estando su padre delante porque le reprendía duramente.

 

     En 1781, se independiza de la tutela de su padre y por su cuenta se convierte en discípulo de Christian Neefe, organista y compositor, en quien encontró un profesor y un gran amigo. Recibió clases de Haydn, con el que no llegó a congeniar debido a su genio revolucionario y ser poco amigo de las reglas escritas. Se cuenta que una vez Haydn, desesperado porque Beethoven no aprendía las rígidas reglas del contrapunto y la fuga, le preguntó por qué estaba estudiando si no le interesaba casi nada de lo que él le enseñaba, a lo que Beethoven contestó: “Si me interesa conocer las reglas, para después poder transgredirlas mejor”. La relación entre profesor discípulo fracasó, y Beethoven buscó nuevos profesores, como Schenk, Albrechtsberger o Salieri. Todos terminaron opinando lo mismo que Haynd.

 

     Tambien conoció a Mozart. En el encuentro entre los dos genios que tuvo lugar en 1787, Mozart le pidió al joven Beethoven de diecisiete años, que tocara algo, pero no le prestó demasiada atención, pensando, sin duda que el joven tenía aquello muy preparado. Al darse cuenta de ello, el joven le pidió a Mozart que le diera un tema cualquiera y rápidamente se puso a improvisar; cuando terminó, Mozart, asombrado, se volvió a los allí presentes y les dijo “Fijaos en él, un día será célebre en todo el mundo”.

 

     Cuando Beethoven estaba estudiando en Viena,  le avisan que su madre, Maria Magdalena, a la que adoraba, esta muy grave, tiene que regresar urgentemente a Bonn. Al poco tiempo de llegar ella muere, y  el joven músico pasa a ser cabeza de familia, haciéndose  cargo de sus hermanos y su padre, que ya en ese momento estaba totalmente alcoholizado e inutil.   La muerte de su madre por tísis, le obsesiona durante toda su vida, adquiriendo una desagradable costumbre que era la de sacar su pañuelo de vivos colores, lo extendía en la palma de la mano y escupía en él y luego examinaba detenidamente el esputo antes de doblar el pañuelo y metérselo en el bolsillo.

 

     Una anécdota muy curiosa en la vida de este genio, y digna de un estudio psicológico, son los constantes cambios de domicilio. Beethoven se cambió de casa unas ochenta veces en su vida, y en cada ocasión se cambiaba con todo el mobiliario a cuestas, incluídos tres pianos. También cambiaba de sirvientes con mucha facilidad. Todos estos cambios eran debidos a sus trifulcas con los vecinos en algunos casos, o bien que no le gustaba la casa. Los problemas con sus sirvientas, eran debidos a su mal carácter.

 

     Antes de terminar el siglo  comienzan sus trastornos auditivos y hacia 1800 se da cuenta que se está quedando completamente sordo. Lo que hace que su carácter, ya dificil, le convierta en el Beethoven solitario, hosco y retraído, que es la imagen con la que ha pasado a la posteridad. Esta dolencia,  pudo ser la causa de que abandonara los fáciles triunfos de concertista, y se convirtiera en el portentoso compositor que conocemos.

 

     La comunicación del maestro, a partir de 1819, cuando su sordera era mas aguda, consistía en unos “cuadernos de conversaciones” donde no solo escribió en ellos las conversaciones que le eran necesarias para comunicarse con sus interlocutores, sino que  anotó reflexiones, ideas musicales, títulos de libros, etc.

 

     En sus años juveniles, Beethoven es un consumado mujeriego, que se jacta con frecuencia de sus aventuras. Sin embargo, su fallido intento de boda con la joven cantante Magdalena Wilmann, la cual le dio calabazas, le produjo al músico una gran depresión. Cuando le preguntaron a Magdalena por qué le había rechazado, ella contestó “porque no me agrada en absoluto. Es feo, y además está medio loco.”

 

     Beethoven tenia una tendencia a enamorarse e inclinarse hacia las mujeres con las que lo tenía mas difícil, o con las que era casi imposible llegar a casarse, bien por estar casadas o porque estaban comprometidas o, porque pertenecían a la nobleza. La mayor parte de estos amores fueron platónicos.  Su pasión por Giulietta Guicciardi “la condesa al claro de luna” le hace escribir la célebre Sonata op.27.

 

     A partir de determinada época el músico dio rienda suelta  a sus necesidades sexuales, con prostitutas a las que el llamaba “fortalezas”, y que posiblemente alguna de ellas le contagió alguna enfermedad venérea.

Tambien tuvo contactos con mujeres de algunos amigos, con el consentimiento de éstos.

 

     Pocas mujeres hubieran aguantado demasiado tiempo el carácter furibundo y bastante amargado del músico. Sus comentarios sobre las mujeres, en algunos casos muy desagradables, hace pensar a alguno de sus biografos que en fondo era un misógino.  De todas formas el no podía vivir sin tener puesta la mente en todo momento en alguna mujer.

 

     El los últimos años de su vida se ve obligado a aceptar la tutela de su sobrino Karl, hijo de su segundo hermano, con el cual no habia tenido mucha relación. Cuando muere su hermano su sobrino contaba con nueve años de edad y Beethoven se vuelca totalmente en esta criatura, pero las relaciones entre tío y sobrino nunca fueron buenas, lo que constituía un gran dolor para el músico y un gran problema ya que Karl no respondía a las espectativas que su tìo habia puesto en el. La noche del 29 de julio de 1826, Karl intentó suicidarse diaparándose un par de tiros con una pistola. Es probable que el muchacho hubiera decidido quitarse la vida a causa de las deudas de juego que había contraído.

 

     Con Beethoven se produce un cambio trascendental en la función social de la música, que pasa de ser diversión para el ocio aristocrático o parte de la liturgia religiosa, a ser patrimonio de la humanidad, un mensaje artístico que habla a todos los hombres y que expresa sus emociones más profundas. Es el predecesor del Romanticismo, por la libertad formal de sus obras, y la expresión de los sentimientos que inspiran estas formas musicales

 

     La forma Sonata domina la mayor parte de sus obras, pero él estableció variantes en su esquema formal. Beethoven fue un maestro consumado del desarrollo temático, transformando sus temas rítmica y melódicamente hasta conseguir enormes arquitecturas sonoras basadas a veces en un motivo simple.

 

     La obra de Beethoven es básicamente instrumental, aunque compuso alguna obras vocales, como la ópera “Fidelio” y la “Misa Solemnis”.

 

     Sus obras instrumentales más importantes son las sonatas para piano, los cuartetos y las sinfonías. Algunas sonatas tienen nombre propio: “Patética”, “Appassionata”, “Claro de luna” “Waldstein”.

 

     En sus nueve sinfonías, Beethoven amplió el número de los instrumentos de la orquesta. Son todas ellas obras maestras entre las que destacan en particular la tercera, llamada “Heroica”; la quinta, “Destino”; la sexta, “Pastoral” y la novena “Coral”, que tiene el añadido de coro y solistas vocales al último movimiento, entonando la “Oda a la alegría” de Schiller, poeta y gran amigo del músico.

 

     Los principales músicos de Europa (Rossini, Schubert, Weber, Liszt) le visitan y le demuestran su admiración.  Su bocetos nunca desarrollados de una eventual decima sinfonía, estan datados en octubre de 1826, donde termina su último esplendor como genial compositor.

 

     Después del verano de 1826, Beethoven,moralmente abatido por el intento de suicidio de su sobrino Karl, decide pasar una temporada en el campo. El 1 de Diciembre de 1826 regresa a Viena en un carricoche descubierto de un lechero y con mal tiempo, este viaje resulta fatal para el músico. Al llegar a su casa se le diagnostica una pulmonía que, al cabo de unos días, se complicó con un ataque de ictericia y con una hidropesía que obligó a que se le practicaran varias punciones. El 24 de marzo de 1827, Beethoven comenzó a agonizar y murió dos días mas tarde. Cuentan, que cuando el músico iba a morir descargó en Viena una fuerte tormenta “como si el cielo quisiera dar al mundo el aviso del terrible golpe que iba a sufrir”.

 

     Dos días después se celebraron los funerales, a ellos asistieron mas de veinte mil personas,”ningún emperador –dijo Zmeskall, amigo del compositor- tuvo unos funerales parecidos a los de Beethoven”.

En la oración funebre escrita por el poeta y dramaturgo Franz Grillparzer se decia “El que venga después de él no seguirá, deberá empezar de nuevo puesto que este precursor ha terminado su obra donde están los limites del arte”.

 

     Así concluyó la vida de quien revolucionó la historia de la música introduciendo un lenguaje entendible para el mundo que sólo en nuestra época se ha sabido captar.

 

     La música de Beethoven, es capaz de transmitir por su grandeza el ideal de la reconciliación de la humanidad. El afirmó con valentía “No reconozco otro signo de superioridad que la bondad. Donde quiera que la encuentro, allí está mi hogar”

 

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