LOS BAÑOS Y LA PLAYA DE RUIZ
Frente al Castillo y al Principal, al otro lado del muelle, estaban los
almacenes de Ruiz. Su situación exacta era donde hoy está el arranque de los
muelles de Ribera. Se vendía en aquellos almacenes, como he dicho, propiedad de
la familia Ruiz Arteaga, efectos navales de todas clases y útiles de mar y de
pesca. Los formaban una serie de edificaciones bajas, de una sola planta en las
que se acumulaban velas y encerados, cabos y maromas, y tan pronto se
despachaban unas botas de agua, como un sedal, un anzuelo, o una copa de caña o
vino moscatel. Ambas cosas de la mejor calidad, y me consta porque muchas veces
hube de tomarme alguna, después de bañarme, para entrar en calor. Debajo de estos
almacenes estaban los llamados "Baños de Ruiz".

De ellos sólo recuerdo unos cuartuchos oscuros y húmedos, con duchas llenas de herrumbre, donde se respiraba una atmósfera asfixiante, saturada de salitre e impregnada de olor a brea, alquitrán y otras cosas peores, como la sentina de un buque carguero. Por la parte del mar terminaba en una galería por la que los bañistas solían tirarse al mar en la marea alta. Proeza bastante peligrosa, porque había allí un viejo cañón medio enterrado en la arena, sirviendo de pivote para amarrar embarcaciones, y en el que resultaba fácil pegar con la cabeza. Eso le ocurrió, en cierta ocasión a un muchacho de familia muy conocida de Santa Cruz, y no pudo contarlo. Como el hecho ocurrió un día de Corpus Christi, fecha solemne en que toda diversión se consideraba punible en aquella época, durante mucho tiempo se habló de él, recordándose sus circunstancias con carácter de fatal experiencia aleccionadora. Junto a los baños de Ruiz se extendía la playa del mismo nombre, que ocupaba el fondo de la bahía, desde el muelle hasta el comienzo de la carretera de San Andrés, bordeando lo que hoy se conoce por el nombre de Alameda del Duque de Santa Elena y que entonces se denominaba simplemente Alameda del muelle. La playa de Ruiz a lo largo de lo que en la actualidad es la Avenida de Anaga y muelles de ribera, era el lugar predilecto de baño para la gente de Santa Cruz.
Antonio Martí
70 años de la vida de un hombre y un pueblo