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La Atlántida y Canarias:
Durante siglos, incluso después de la conquista española, se creyó
que las islas eran las cumbres de las montañas de la Atlántida, el
gran continente sumergido del cual habló Platón en su diálogo "Timeo
y Critias". La Atlántida era una gran isla, "más grande que Libia y
Asia juntas", situada al otro lado de las Columnas de Hércules (el
Estrecho de Gibraltar). Era dominio de Poseidón, dios del Mar, y
estaba habitada por los Atlantes, descendientes de Atlas, su primer
rey, hijo del mismo dios y de una mujer mortal. La Atlántida tenía
toda clase de riquezas, su pueblo era el más avanzado del mundo, y
en su centro estaba la gran capital con el Palacio y el Templo de
Poseidón. Sus hombres de ciencia transmitían conocimientos y
civilización a los demás pueblos, con los que mantenían la paz. Los
Atlantes fueron durante muchas generaciones fieles a sus leyes de
justicia, generosidad y paz. Pero con el tiempo degeneraron y se
hicieron avariciosos y belicosos. Otros añaden que descubrieron los
secretos de los dioses, secretos de energías cósmicas y de fuerzas
capaces de destruir el género humano. Hace unos 11.500 años, Zeus,
rey de los dioses, castigó a los Atlantes y, en el transcurso de una
sola noche, erupciones volcánicas y maremotos destruyeron la gran
isla en un cataclismo de proporciones cósmicas. Según la leyenda, de
la Atlántida quedan a la vista sólo las islas Azores, Madeira,
Canarias y Cabo Verde: lo que fueron las cumbres de las altas
montañas del continente perdido. Pero sus palacios y templos se
encuentran en el fondo del océano que tomó de él su nombre: el
Atlántico. (Julio N.Rancel)
"Hoy sus recios palacios los habitan delfines
y las algas tapizan el prado y el vergel..."
(Jacinto Verdaguer - "La Atlántida")
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